
Creer o reventar
Un espectáculo de magia, humor y telepatía. Un espectáculo de feria, de dos trotamundos de pueblo.
Facundo Daelli y Santiago Mouradian te mostrarán todo su ingenio, magia y creatividad en un show en el que te adivinaran todo!
Creer o reventar...
Era una noche de esas en las que el otoño se quiere tornar invierno: gris, húmeda, solitaria. Las ganas de entrar en un mundo de magia nos motivó a esperar el colectivo para hacer un viaje de una hora, caminar unas cuadras y llegar al Bar Mágico. El teatro era hermoso. Estaba emplazado en una casa antigua de estilo y decorado con láminas de magos famosos. Nos recibieron con amabilidad y nos vimos inmersas en la sala de espera donde los espectadores que habían llegado antes conversaban con algarabía y tomaban algo.
Dieron sala. Uno a uno fuimos ocupando nuestros lugares. Al igual que la recepción, la sala también estaba cubierta de láminas que hacían volver el tiempo atrás, a otros magos conocidos por todos. Los espectadores conversábamos de los magos en los cuadros, de esto y de aquello esperando.La espera fue corta. Bajó la intensidad de la luz y con gran algarabía comenzó la función. Facundo Daelli y Santiago Mouradian estaban dispuestos a transportarnos a un mundo de variadas ilusiones mágicas.
Presentación mediante se dispusieron a hacernos creer en eso que ambos hacían tan bien: irrumpir en la realidad para hacernos ver las cosas de otra manera. Comenzaron por hacer y desaparecer objetos. Fue una cadena de apariciones y desapariciones increíbles. Desde la primera prueba solicitaron la ayuda de algún espectador para verificar de cerca la validez del truco mientras todos suspirábamos de admiración.
También decidieron imponerse a las leyes de la física. ¿Quién es Newton para decidir cómo actúa la gravedad? Obviamente el científico no es nadie cerca de estos magos… ni de nosotros como testigos.No se podía creer lo graciosos que eran hilvanando escenas y actos con divertidos textos y una elocución ingeniosa e impecable. Mientras me maravillaban yo no paraba de preguntarme cómo podían concentrarse, llevar adelante cada ilusión y hablar a la vez.
Acto a acto nos fueron llevando por caminos de la magia y el faquirismo, haciéndonos recordar a Tu Sam. Con su maestría nos demostraron que con talento y mucho ensayo las cosas no "pueden fallar". Otro homenajeado fue René Lavand y su "no se puede hacer más lento". Tanto la cercanía de las cartas como la proyección en una pantalla demostraron cuánto habían aprendido del maestro tanto en la manipulación como en la creación de historias. Como era de esperar le tocó el turno a Uri Geller de ser recordado. Uno de los magos se dedicó a doblar cubiertos que habían sido inspeccionados por una espectadora. No conforme con eso hizo que la joven también lograra doblar una cuchara con su mente. El recurso de la telepatía nos sorprendió muchísimo y así siguió el desfile de trucos.
Finalmente recordaron a Harry Houdini y otra vez hicieron gala de su acto de escapismo. Los magos nos habían demostrado gracia, humor, destreza, imaginación, sutileza y mucha pasión. No parábamos de asombrarnos ni de aplaudir. Miré a mi alrededor y vi rostros iluminados de admiración y de un retorno a ese tiempo mágico de inocencia infantil que todo lo cree.

